miércoles, 7 de noviembre de 2007

EL RULO COSMICO

[SUJETO A CAMBIOS AUN]
Vi que todas las estrellas brillan, pero no es San Valentin... porque eso es mentira. Es mentira, porque así se me ocurrió. Lo pensé mucho, durante mucho tiempo... A veces me detesto cuando no me dedico a lo que me tengo q dedicar, pero es una cuestión de estrellas. Todo gira en torno a una pregunta "¿Qué hay mas allá?" Suelo mirarlas y eso me hace pensar... en la libertad del hombre, el primer tema y el más importante. Cuando uno se sacude el polvillo del mundo material y mira hacia más allá y puede ver claramente, sólo en ese momento se puede decir que es libre pues nada lo detiene. Puede llegar, aunque sea con sólo su imaginación, hasta el infinito y así plantearse cosas que dentro del mundo material son vistas como locuras. He escuchado esas frases muchas veces. Pero lo cierto es que «cuanto más se eleva el hombre, mas pequeño le parece a los que no saben volar»*1 Sabias palabras. Digamos entonces que la libertad radica en la capacidad de ir más allá que los demás, mental o físicamente, pero siempre con benevolencia, buscando la realización humana y sin importar lo que el "vulgo" diga sobre uno.
Pero no todos son pros en esta cuestión, pues hay una contra: la libertad puede llevar a la pérdida de la cordura. Esto siempre es en el caso en que la libertad sea mental. Cuando uno busca con tanta pasión y al final llega al conocimiento de la realidad, la esencia, puede enloquecer dado que es desesperante notar el mundo que existe tras la cortina del que se nos muestra. La intención de mostrarla desmesuradamente al vulgo y las represalias de éste por negarse a cosas tan profundas pueden ser muy traumantes para el Ser Libre. De esta forma, el Ser Libre se retira a la soledad con su libertad, la cual deja de serlo y se convierte en martirio. El propio temor de muchos. También está la posibilidad en la que el Ser Libre no desee mostrar sus conocimientos públicamente. En ese caso, esos conocimientos adquiridos lo entristecen demasiado, tanto que pueden, así mismo, llevarlo a la locura. En estos casos, el pecado del Ser Libre es no saber establecer una conexión entre su mente aclarada y el mundo material que lo rodea. Mas fácil sería si ese Ser lograra llegar al gobierno de su pueblo, cosa tan importante para Platón, pero en el estado en el que está el mundo tal cosa resulta casi imposible. Entonces con todo esto se puede llegar a la conclusión de que: el hombre libre inevitablemente sufrirá incontables penas. Pero, aún así, se agradará de morir con honor. Y de aquí sale lo siguiente, durante su vida puede que el Ser Libre no sea realmente feliz, pues el sistema funciona y está edificado para el vulgo.

El segundo tema mas importante es la amistad. Aquella relación que nos hace felices pero entristece a los que no la consiguen. Sin duda la Amistad Verdadera es un sentimiento profundo y difícil de quitar, podría decirse que es un sentimiento puro y sincero.
Llevadas por el destino las personas se conocen y sólo Él sabe qué es lo que les depara el futuro. Juntas pueden atravesar muchas dificultades. La Amistad Verdadera puede formar falanges de personas: cada una protege a la que tiene al lado con su escudo Hoplon y espera ser protegida igualmente por la persona que se haya inmediatamente en su otro costado, con la lanza todas juntas acometen al enemigo. Así es la Amistad Verdadera, reciprocidad pura. Cuando uno de nuestros amigos sufre una gran pena, nos conmueve y movilizamos nuestras fuerzas en su ayuda, acudimos y llega la caballería para socorrerlo. Luchamos como un equipo perfecto. Esto siempre y cuando la amistad sea verdadera. Ahora puedo ver entonces que: la amistad lleva inherente reglas de reciprocidad irrompibles. No hay contras en la Amistad Verdadera, pues nada es tan perfecto. Se podría decir entonces que la Amistad Verdadera es amor puro. En este punto pido alejar las concepciones que se tienen sobre la palabra "amor", término tan usado para cosas banales, que se ha devaluado.

Dado esto, mi tercer tema (bastante complicado para tratar) es el amor. Aquel sentimiento que surge de la relación entre personas. Usado generalmente cuando se habla de "enamoramiento". Quedó claro que hablé de la amistad como si ésta fuera amor. Bien, lo es. La diferencia es que el "enamoramiento" conlleva deseos de tener a la otra persona junto con uno. Pero esos deseos son profundos, sinceros y puros. Este sentimiento es diferente al deseo sexual, el cual es inherente al ser humano, y que ha quedado como legado de la etapa en la que era un animal sin uso de razón (bien, aunque hoy en día los humanos no usen mucho la razón, se entiende a lo que voy). Muchos pueden empezar con una relación de este tipo. Existen dos formas de este deseo sexual: instinto de procreación, de pasar a los hijos las cualidades físicas de aquél que se desea sexualmente (el caso mas típico es aquel que vulgarmente se dice "¿qué te gusta de esa persona si sabes que es una mierda" a todo esto responde mientras se encoje de hombros "no se"); y aquella en la que solamente se busca satisfacer las necesidades sexuales incontroladas. En el primer caso puede influir la hipótesis de que el amor es un proceso químico. El segundo es solo "calentura". Muchas relaciones, o la mayoría, empiezan sólo con una atracción física, algunas perduran y se convierten en amor puro, otras están destinadas al fracaso. De todas formas, vale la pena el intento. El segundo caso mostrado es el de una persona perdida e inundada por sus deseos de sexo, bastante común o visible hoy en día. El deseo de cosas banales, sea del tipo que fuere, lleva a los humanos inevitablemente al sufrimiento.
También existe la forma de "enamoramiento por cercanía". Cuando una de las personas en cuestión se "enamora" de otra por el solo hecho de que es lo único que conoce. Al no tener un amplio repertorio, se centra en ese único ser conocido con la creencia de que puede llenar el vacío existente dentro de su pecho. Depende, en todo caso, de la correspondencia que dé la otra persona. Si aquella no responde al "amor" de aquel, el último sufrirá incontables penas, pues lo único que podía llenar su vacío se ha esfumado como la niebla con el sol de la mañana.
«El amor imposible no se olvida, se padece»*2 En este momento de imparcialidad puedo decir que el amor imposible justamente es una tortura para el que lo sufre. En este sentido creo que este tipo de amor muchas veces es una obsesión; en otros se convierte en imposible por razones más personales o de grupo, o por alguna historia anterior vivida. En todo caso puede ser visto como una obsesión o, mejor dicho, una negación a aceptar que aquel deseo carece de sentido o razón. Y dicho esto, alguien puede levantar la cabeza y decir que «el corazón tiene razones que la propia razón jamás entenderá» Pero en realidad las razones del corazón son perfectamente entendibles por la razón. Si vamos a lo que planteo en este modesto tratado se vislumbra fácilmente.
En cuanto al amor puro, este sentimiento encierra amistad y deseo en uno. Es el sentimiento máximo que los seres humanos sienten y es algo por lo que pueden morir. Haber llegado a este punto significa gran dedicación. El amor puro del que hablo dura para toda la vida, es la máxima expresión de amor, el amor perfecto, la perfecta armonía entre dos seres. El Amor a primera vista es otra clase, pero es muy extraña, por lo tanto está más emparentado a novelas románticas baratas. Y sobre el amor, baste con lo dicho hasta aquí.*3

El cuarto tema: Mujeres. Con respecto a esto sólo se puede decir "¡¿Quién carajo entiende a las mujeres si ni siquiera se entienden ellas?!

Y entonces ahora conocemos algunos de los grandes temas de la vida. Pero no estarán completos si no se habla de la vida misma, y aún así de la muerte, que forma parte de la primera. Vivir para alcanzar la realización debería ser el objetivo de todo ser humano. Morir con honor, el fin. La muerte forma parte de la vida, porque es lo mas seguro que tiene el hombre durante su existencia. Todos estamos seguros moriremos. La inmortalidad se alcanza cuando se logra dejar una gran huella en recuerdo de los demás. Aprender a aceptar la muerte en la vida es una gran virtud.
La vida es extraña, ¿cuál es el objetivo de vivir? ¿por qué un día nacimos? son grandes preguntas, ambas difíciles de contestar. El objetivo de vivir es proporcionar algo al mundo, sea bueno o malo. Todo lo malo trae algo bueno y todo lo bueno trae algo malo. Aprender a aceptar las cosas malas como parte de la enseñanza para la evolución del espíritu es otra gran virtud. Me alegro por aquellos que logran ese nivel de entendimiento, pues serán sabios.
Pero hay algo en la vida y en la sociedad de los humanos, que hace que cada dolor y pena sea más fuerte: el materialismo, el mismo que en la vida nubla nuestras mentes. Nos mantenemos atados a las cosas materiales que forman la cortina que nos enceguece. En ese momento el hombre pierde la libertad. Llamo material a todo; incluso el amor más difundido está impregnado del más asqueroso materialismo. Nadie puede escapar de eso, pues son gajes del oficio del ser humano. Mientras el materialismo no se halle en un grado elevado, mas posibilidades tendrá el hombre de alcanzar la libertad. Pensemos ahora en la ciudad, los puestos de revistas, la televisión, las publicidades. El materialismo está por doquier y hunde al ser humano en un oscuro y profundo abismo de involución. Ni las religiones escapan de él. Se deduce entonces que el objetivo del hombre es alcanzar la libertad. El Ser Libre en vida es un héroe y los héroes no aceptan el mundo como es. Los verdaderos héroes sufrirán grandes penas para lograr su honorable cometido: terminar con el materialismo que corrompe al mundo. El hambre existe por aquel. ¿Qué es el dinero? Es el instrumento del materialismo, que promete grandes bienes al hombre en vida, pero que solo trae tinieblas para muchos y el hambre existe por aquel. Sea en cualquier sistema económico conocido por el hombre y puesto en funcionamiento, el hambre existirá porque existe una consciencia de consumo y deseo de poder. Seamos buenos, el capitalismo nunca evolucionará hacia el comunismo, porque el comunismo puede llegar a ser tan barbárico como el capitalismo mientras la consciencia del hombre sea materialista. El Ser Libre debe poner fin al materialismo, y así lograr el objetivo de la vida misma, el de evolucionar. En todos los casos hablados vayamos a la esencia. La esencia de la que habla Platón. Así llegamos a nuestro primer tema: la Libertad del hombre.
Alcanzar la libertad es el más honorable objetivo en la vida del hombre, y es difícil de lograr. Morir siendo libre es un gran honor. En el estado en el que está el mundo, creo que lo más beneficioso sería acabar con el materialismo que se encuentra en cada faceta de la vida. O será que estoy equivocado, y el fin del hombre sea, en realidad, aniquilarse a sí mismo y al mismo tiempo hacer desaparecer este pequeño planeta azul.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Tres

Palabras del ayer flotaban pestilentes entre la ignorancia, la mentira y el descaro... ¿Te imaginas lo que es tener que practicar tiro al blanco durante tres días y errar los tres tiros, los tres días, durante tres horas en tres años? ¡Te vuelve completamente loco! Sin mencionar las horas perdidas en aquel país desconocido, donde todo era de «colores triangulares» que me atacaban y llenaban mi vida de austeras fantasías. Así fue que Geraldo vino, si Geraldo, un hombre que carecía de uno de sus cuatro miembros, y junto con él Juan Carlos, de apellido Betancourt, que siempre creía conocer la verdad. En tercer lugar vino Giusepe Meazza, un italiano mal formado, de familia pobre pero con aspecto feliz. Ellos se acercaron y me dijeron: «Hijo, debes conocer la verdad pues todo lo que te rodea es una gran y elaborada mentira». Entonces sacaron un arco de pesca, sí, un arco de pesca con el que pescaban todos los martes 33 de marzo. Y la manera en la que pescaban era la siguiente: ataban la flecha a una soga, y desde un barco de tres velas -tenía que tener tres- lanzaban la flecha y así pescaban. Ellos me llevaron a dar una bien entretenida vuelta por el mar caribe, allí donde los españoles habían desembarcado.

Vimos todo tipo de cosas y colores en el agua y peces diferentes. Hasta vimos hermosas sirenas que nos llamaban con sus cánticos mortales, a lo que Juan Carlos ideó un bien elaborado plan. Derritió la cera de las velas que llevábamos para alumbrarnos en las noches estrelladas del mar, donde se puede ver la bien luminosa vía láctea que circunda y atraviesa el negro cielo nocturno -claro esto cuando no hay nubes-. Así fue que derritió la cera y la vertió en recipientes. Con alguna suerte de paño untábamos la derretida cera, esperábamos que se secase y al punto los introducíamos en nuestros conductos auditivos para impedir la entrada al cerebro y al corazón de aquella funesta melodía. Pero yo tuve una mucho mejor idea: recordé al astuto, el sufridor Odiseo rico en ardides, y pedí con aladas palabras que me atasen al mástil principal del cóncavo barco, y así atado con fuertes lazos poder escuchar aquella hermosa melodía mortal que llenaba la brisa fresca del mar. No sin dolorosos insultos increpé a mis compañeros -tal cual como lo había hecho el divino Odiseo- a que me soltaran y así correr hacia las proferidoras del funesto cántico, tan funesto y aciago como el indómito destino. Y sí sé que el destino es indómito, a esto nadie me lo podría negar. Tan indómito como las tres sirenas, y tan indómito como la vida misma. Pues la vida es incontrolable y desconocida, pero también es injusta y detestable. Y como dicen los preclaros Romulanos: «Si el conocimiento es poder, entonces ser desconocido es ser inconquistable». Y la vida nos conoce a pleno, pero no así nosotros a ella. Y por eso es que los humanos sufrimos, reímos, amamos y mentimos. Disfrutamos, cantamos, escribimos, leemos, tocamos y conversamos. Divagamos, nos vamos caminando, saltamos, bailamos y lloramos. Nos divertimos, pintamos, escuchamos, tomamos y deseamos. Pero en cuanto a esta lista -muy incompleta por cierto- debe decirse algo. Lo último listado es el motor de la vida -que nos ha conquistado- y el creador de lo primero que había listado, ya estando yo echado sobre la cubierta de la cóncava nave, mirando las miles de millones de estrellas, que con cuya luz anacrónica nos hacían la noche más clara. Y así también más claros mis pensamientos. De esa forma entonces ya podía pensar con claridad; había encontrado cierta libertad, aunque mediatizada por los siempre entrometidos sentimientos humanos. Descubrí, en un viaje psicodélico de autoentendimiento, que los errores detestables del pasado no deben volver a cometerse, y que tres son las cosas centrales de la vida: Amor, Venganza y Sufrimiento. Estas tres cosas están siempre motivadas por el Deseo, el único motor, lo infranqueable y lo incontenible. Y la única forma de liberarse es dejando de Desear... pero esto al mismo tiempo, no es más que una triste ironía. Pues la idea de liberarse también conlleva un deseo: el de alcanzar la libertad. Entonces descubrí por fin, en aquel barco, mientras contemplaba el calmo mar caribeño, que la vida está dominada en su mayor parte por el sufrimiento -cosa que ya había comprendido Buda-, la felicidad y las cosas bellas son intermitentes, puesto que después de un esforzado trabajo siempre hay que realizar otro -y esto tal vez más fortalecido por el Sistema que organiza la vivencia de los humanos, este Sistema que configura el deseo de más poder-. Y realmente lo único que nos queda es que la vida está sólo salpicada por las cosas bellas y felices, con lo que lo dulce no es tan dulce sin lo amargo, y que mientras más amargo sea todo, saborearemos con más placer las pequeñas cosas dulces que en algún momento nos toquen, si es que lo hacen... Y si no, aún a los hombres nos queda lo siguiente: tratar de vivir honorablemente para luego morir y ser recordados... y esa, la muerte honorable, es la única liberación posible.
Así, con todo, entonces se mostró Eos, la de dedos de rosa, la que nace de la mañana. Preparamos las cosas, los útiles, los arcos, con los que habíamos pescado a bien coloridos peces de triangulares colores un martes 33 de marzo, y emprendimos el regreso, en un año que sólo puede cobrar formar en la mente de los siempre bien soñadores hombres. Sin embargo, el sueño debe ser siempre en tres dimensiones, porque sólo los ignorantes y débiles piensan bidimensionalmente: cuando el deseo y el materialismo dominan sus vidas.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Euterpe y el momento.


A veces quiero ser, a veces no, a veces nada, a veces me dan ganas de patear hasta llegar al sol. Pero, la tierra es redonda, esférica, lo que hace que demos sólo vueltas, en teoría. Pero cuando llega el momento tengo miedo, y los ojos se mueven hacia otro lado, como buscando una salida inexistente a un momento deseado pero casi insoportable a los hombros. Encima que los ojos no están perfectamente alineados... como nada, en realidad. Y hallamos el momento indicado, pero siempre pasa y se va, como hacen todos esos momentos, esos malditos buenos momentos. Siguen de largo y no se detienen; más la aceleración que en teoría parece cobrar la esfera. Sólo un momento perfecto que detenga el tiempo para hacernos ver aquello que hay mas allá de las máscaras, y así vernos a nosotros mismos y saborear el momento perfecto, ese, el más simple. Mientras tanto, me escondo en el rincón donde tengo mi propio nicho y espero el día en el que el momento deje de ser y me deje ser. A veces quiero ser yo, a veces quiero ser otros y verme desde sus ojos, a veces me veo loco y a veces... me vuelvo. Pero por el momento quiero volar como Ícaro para llegar al sol, y verte desde allá, desde mí; antes de caer.