viernes, 30 de mayo de 2008

La Reina Adolescente

Estando en la niñez te preguntaron dónde estaba él
ahora lindando la adultez tenes cientos como aquel
que te observan en papel o ven tus fotos en internet.
Los tenes admirados por tu cuerpo escultural,
delgado y esbelto, casi perfecto, casi celestial,
creado sólo para el gusto de la sociedad.
Eres la reina adolescente,
tu mirada imita a la de una matriarca
pero tu alma no es más que la de una pequeña malcriada.
Tus ojos reflejan la esperanza en la fama
y tu sonrisa, la de una cortesana.
Cambiaste la niñez por la pseudodesnudez.
Los niños te ven,y los tuyos lo harán también,
si no es que alguna vez
decidís donar tus óvulos en algún bazaar inglés.
Apareciste de la nada,
mediante algún show de preventa,
y sin darte cuenta ahora sí que estás realmente a la venta.
El verde billete corre por la gaveta
del empresario acaudalado,
que trafica con esculturales cuerpos que pagó bastante baratos.
Y te armaron con pechos más prominentes,
labios y glúteos más acolchonados.
Ahora ya sos casi de plástico,
otra muñeca de alta tecnología para el Mercado.
Y te convertís en el blanco de las cámaras,
que no les importa cómo eras antes que las encararas.
Buscan tus sectores anteriormente resaltados,
aquellos que hacen que los hombres se pongan desesperados.
Y van como perros alzados, babeando y jadeando,
en busca de tu cuerpo finamente fotografiado.
¿Y te das cuenta que en el quiosco de revistas,
te ven porque casi nada tenes puesto encima?
Niños, adolescentes,
adultos y gerontoindescentes
te ven, creen que te huelen, y excitados se sienten.
Nunca consideraste la pornografía
pero tampoco te diste cuenta que esto es en realidad una pasantía.
Y vas a las fiestas a tomar champagne,
pero sabes que algún momento te va a tocar entregar.
Y eso será como pagar,
por las fotos y publicidad que tuviste al entrar.
Así te venderán al mejor gerontoindescente
que tu agente te presente.
Siempre una parte importante del trato es ir a la TV,
Reina adolescente,
cantarás, bailarás y patinarás,
incontables sandeces hablarás
plumas en el culo usarás y problemas adrede te crearán.
Tu cuerpo y tu dignidad ya nunca te pertenecerán.

Te implantaron globos que mejor hubieses usado para tu fiesta de 15 años,
y encima te tienen que refaccionar años tras años.
Pero no obstante esto será hasta que tu cáscara ya no soporte otra mejora,
ese será el momento en que se acabe tu superficial hora.

Reina adolescente,ingenua creíste en las Exposiciones Universales.
Como parte de ellas sos un objeto más,
sin valor personal, sin valor real.
Tu belleza fue inventada por el Mercado
,a ver qué más podría El crear de nuestro agrado.
Reina adolescente,
en un instrumento más te has transformado,
miles quieren ser como vos para ser de agrado,
y eso no es más que otra forma de idiotización para el Mercado.
¿No es triste que a esto hayamos llegado?

Por las noches ella sueña aún con el príncipe encantador
pero en la mañana no conoce más que a otro bello embaucador.
Reina adolescente: de niña a adulta en pocos años
(como todos)
sólo por las presiones de los mercados.
Reina adolescente ¿dónde carajo has estado?

Cronos


Tengo nada, sólo un vacío mental que me deja atónito frente a los sucesos de la cotidianeidad. Tengo preguntas sin respuesta simple, y un temor creciente al futuro incierto, aunque en el fondo crea conocer el fin. Tengo la sensación de que ese viaje es demasiado rápido, que me lleva a un lugar desconocido; un viaje en cierta forma psicodélico, puesto que en mi recorrido,
luces, sonidos y colores se intercalan y mezclan aleatoriamente formando un popurrí de imágenes incandescentes de lo que puedo o no ser. Tengo una confusión abasalladora con respecto al tiempo: llego tarde a todos lados. ¡¡¡PUM!!!*. Los pequeños detalles son los que le dan cierto sabor a la vida, en este caso: la definen.
El tiempo es la esencia de mi vida (otros tendrán la suya propia). Soy un péndulo que oscila entre la mediocridad y la brillantez. Soy algo que es nada, soy sólo un "por momentos". Puedo ir de un lado al otro, pero no tengo un punto de encuentro. Oscilo entre aquellas dos y no tengo estancia destinada. Tengo una confusión abasalladora, un ir y venir constante que me abruma muy a menudo, y debilita mis rodillas. Tal vez es cierto temor creciente al futuro incierto, lo venidero me asusta hasta el punto que pienso nada, y pienso nada y me abrumo otra vez: un círculo perfecto como el que trazan las agujas del interminable reloj. Un círculo que inicié sin darme cuenta; un ir y venir constante, sin pausa alguna; un devenir incierto: una mareada atormentadora.
Tengo miedos como todos, vivo atrapado en la circularidad de mi asfixiante personalidad. Veo que soy el péndulo que mantiene funcionando al reloj, pendo de él y al mismo tiempo es mi cautivador. Veo que soy la vibra de mi propia esencia, el carcelero de mi propia carcel. Un prisionero de este tiempo.