
Tengo nada, sólo un vacío mental que me deja atónito frente a los sucesos de la cotidianeidad. Tengo preguntas sin respuesta simple, y un temor creciente al futuro incierto, aunque en el fondo crea conocer el fin. Tengo la sensación de que ese viaje es demasiado rápido, que me lleva a un lugar desconocido; un viaje en cierta forma psicodélico, puesto que en mi recorrido,
luces, sonidos y colores se intercalan y mezclan aleatoriamente formando un popurrí de imágenes incandescentes de lo que puedo o no ser. Tengo una confusión abasalladora con respecto al tiempo: llego tarde a todos lados. ¡¡¡PUM!!!*. Los pequeños detalles son los que le dan cierto sabor a la vida, en este caso: la definen.
El tiempo es la esencia de mi vida (otros tendrán la suya propia). Soy un péndulo que oscila entre la mediocridad y la brillantez. Soy algo que es nada, soy sólo un "por momentos". Puedo ir de un lado al otro, pero no tengo un punto de encuentro. Oscilo entre aquellas dos y no tengo estancia destinada. Tengo una confusión abasalladora, un ir y venir constante que me abruma muy a menudo, y debilita mis rodillas. Tal vez es cierto temor creciente al futuro incierto, lo venidero me asusta hasta el punto que pienso nada, y pienso nada y me abrumo otra vez: un círculo perfecto como el que trazan las agujas del interminable reloj. Un círculo que inicié sin darme cuenta; un ir y venir constante, sin pausa alguna; un devenir incierto: una mareada atormentadora.
Tengo miedos como todos, vivo atrapado en la circularidad de mi asfixiante personalidad. Veo que soy el péndulo que mantiene funcionando al reloj, pendo de él y al mismo tiempo es mi cautivador. Veo que soy la vibra de mi propia esencia, el carcelero de mi propia carcel. Un prisionero de este tiempo.
luces, sonidos y colores se intercalan y mezclan aleatoriamente formando un popurrí de imágenes incandescentes de lo que puedo o no ser. Tengo una confusión abasalladora con respecto al tiempo: llego tarde a todos lados. ¡¡¡PUM!!!*. Los pequeños detalles son los que le dan cierto sabor a la vida, en este caso: la definen.
El tiempo es la esencia de mi vida (otros tendrán la suya propia). Soy un péndulo que oscila entre la mediocridad y la brillantez. Soy algo que es nada, soy sólo un "por momentos". Puedo ir de un lado al otro, pero no tengo un punto de encuentro. Oscilo entre aquellas dos y no tengo estancia destinada. Tengo una confusión abasalladora, un ir y venir constante que me abruma muy a menudo, y debilita mis rodillas. Tal vez es cierto temor creciente al futuro incierto, lo venidero me asusta hasta el punto que pienso nada, y pienso nada y me abrumo otra vez: un círculo perfecto como el que trazan las agujas del interminable reloj. Un círculo que inicié sin darme cuenta; un ir y venir constante, sin pausa alguna; un devenir incierto: una mareada atormentadora.
Tengo miedos como todos, vivo atrapado en la circularidad de mi asfixiante personalidad. Veo que soy el péndulo que mantiene funcionando al reloj, pendo de él y al mismo tiempo es mi cautivador. Veo que soy la vibra de mi propia esencia, el carcelero de mi propia carcel. Un prisionero de este tiempo.
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